Primeros pasos · 4 semanas
Tu primer mes
Cuatro semanas y cuatro fermentos, cada uno con una idea nueva. Al terminar sabrás salar a peso, mantener algo bajo la salmuera, cuidar un cultivo vivo y leer el pH.
No hace falta saberlo todo para empezar, pero sí entender unas pocas cosas. Este itinerario las reparte en cuatro semanas: cada una trae un fermento, la idea que enseña y lo que conviene mirar en el tarro. Se puede hacer más deprisa o más despacio; lo que importa es el orden.
La app te acompaña semana a semana, con cada tarro y sus revisiones.
Semana 1
La sal y la salmuera
Empiezas con un chucrut de lombarda, el fermento más agradecido: col, sal y tiempo. Aprendes a pesar la sal en lugar de medirla a cucharadas y a mantener la col por debajo de su propio jugo, que es lo que la protege del moho. La lombarda, además, te dice cómo va: vira de morado a rosa al acidificarse.
Semana 2
Sal en seco o salmuera
Con el chucrut ya en marcha, pasas a las zanahorias en salmuera. Es la otra forma de fermentar verdura: en trozos y cubierta de agua con sal. La diferencia importa porque la sal se calcula sobre el agua, no sobre la verdura. Esta semana aprendes también a cerrar un tarro que suelta gas.
Semana 3
Un cultivo vivo
El kéfir de leche cambia el ritmo: se cuenta en horas, no en semanas. Los nódulos son un cultivo que se cuela, se reutiliza y crece de una tanda a otra. Aprendes a cuidarlos y a reconocer cuándo el kéfir está en su punto por la textura y el olor.
Semana 4
El pH manda
La kombucha cierra el mes. Empieza con un líquido ácido de una tanda anterior, y ese iniciador es lo que la protege los primeros días. Aquí el pH es la medida que decide: aprendes a medirlo con tiras o con un medidor y a leer qué te dice.
Y después
Con estos cuatro has hecho lo esencial de casi todos los fermentos: sal pesada, todo sumergido, un cultivo vivo y el pH medido. El siguiente itinerario sube un escalón con el kimchi, la segunda fermentación, el yogur y el primer koji.
El siguiente itinerario
Con práctica · 6 semanas Con práctica